RE-PENSANDO LAS LIBERTADES DE LA “CULTURA LIBRE”

Autor: Luis Enríquez

ANTECEDENTES

En la era Internet, los derechos de autor han cobrado una relevancia enorme. Todo parte de el hecho de que el concepto de copia ha cambiado de forma radical. En formatos tradicionales era más difícil sacar copias de un original, y estas eran generalmente de menor calidad (Pensemos en copiar un disco de acetato en casettes, o un libro en fotocopias). En los formatos digitales, las copias se realizan a veces hasta de forma inconsciente(como los backups automáticos de archivos), y una copia es de la misma calidad del original. Por ello, todas las copias en formatos digitales son legalmente consideradas como originales.

La principal fuente jurídica del Copyright (equivalente a los derechos de autor en inglés), se remonta a la Convención de Berna de 1886, y revisada en 1979. Esta Convención ha sido ratificada por 166 países, y ha impuesto la base jurídica de las leyes de derechos de autor en todos los países que la han ratificado. En la Convención de Berna se establecen los derechos morales de autor(derechos de atribución y transformación de la obra), los derechos patrimoniales de autor(derecho de reproducción, derecho de comunicación pública, derechos de traducción, derecho a distribuir versiones modificadas…), plazos de protección, excepciones a los derechos de autor (o usos justos), entre muchas otras.

Podemos decir que por defecto, todo está prohibido si no se pide permiso al Autor de la obra(con excepción de los usos justos). Sin embargo, el autor podía decidir como regular sus derechos patrimoniales a través de una licencia. La licencia del autor, es el instrumento jurídico clave, por el cual el Autor gestiona sus derechos económicos, y permisiones.

En teoría, los derechos de autor son maravillosos para los creadores, pero en la práctica todo ha sido distorsionado, y en la era internet, esto se ha evidenciado aún más. El World Wide Web nació en 1989, por lo que podemos deducir que la Convención de Berna pertenece a la era pre-internet. A continuación presento algunos de los problemas de fondo y forma que presentan los Derechos tradicionales de autor en nuestros días:

1. Impiden la libre distribución en Internet. El autor tiene que firmar una permisión con todos los sitios Web de Internet(como la licencia standard de Youtube) para distribuir sus obras.

2. Las obras artística y el Software son diferentes. En la mayoría de leyes de autor, el software sigue siendo protegido como “obra literaria”, aunque su naturaleza y ámbito de desarrollo sean diferentes. Este es un error histórico que ha suscitado graves inconvenientes de interpretación y adaptación. Obviamente en 1886 no existía el software.

3. Las prácticas monopólicas han distorsionado la esencia de los derechos de autor. No es un secreto que la orientación del régimen tradicional de derechos de autor, beneficia más a la industria que al artista. Ej: Un compositor de música independiente no tiene acceso a la radio o a la televisión, debido a lo cual no recibirá dichas regalías, por cuanto no existe pluralismo mediático. Tampoco es secreto la famosa Payola, por la cual las radios solicitan dinero a los artistas para promocionar sus temas.

4. Falta de Transparencia y abusos de las Sociedades colectivas de autor. Muchas veces, así la obra generen regalías, estas no llegan al compositor por falta de transparencia. En otras ocasiones las Sociedades Colectivas cobran tasas a artistas independientes cuyas obras no están en su registro.

Tomando en cuenta que la gran parte de artistas independientes organizan sus propios eventos, es injusto e ilegal que en la práctica ellos no puedan cobrar sus regalías de manera directa, sin tener que pasar por una sociedad colectiva.

EL SOFTWARE LIBRE ROMPIO ESTE ESQUEMA

Para entender como nace la cultura libre, tenemos que necesariamente referirnos al software libre.

En el campo del software, las mismas prácticas monopólicas de las industrias artísticas, eran realizadas por corporaciones de software propietario, las cuales proponían un modelo de privatización del conocimiento, impidiendo el desarrollo tecnológico abierto, lo que generaba una gran desigualdad competitiva entre países ricos y pobres. Hasta hace poco, los usuarios no podían comprar una computadora sin que el sistema operativo Windows venga instalado por defecto, con lo cual se violaba el derecho de elección del usuario, quien además de pagar la licencia, no tenía la posibilidad de saber lo que instala, pués Windows no permite el acceso a su código fuente.

El software libre rompió este esquema de abusos de derechos de autor. El software libre nace en los años 80, de la mano de Richard Stallman y el GNU project. La filosofía del software libre se fundamenta en “Free as freedom, and not free as free beer” (libre como libertad, y no libre como cerveza gratis). Las libertades del software libre son:

(0) Libertad de ejecutar el programa para cualquier fin.

(1) Libertad de estudiar el código fuente del programa y realizar versiones modificadas.

(2) Libertad de redistribuir copias del programa.

(3) Libertad de distribuir tus versiones modificadas del programa.

Como mecanismo opcional de protección de estas libertades se instauró el copyleft. El copyleft es método general para hacer a un programa “libre”, y requerir que todas sus versiones modificadas y extendidas sean también “libres”.

Fue así que surgieron las licencias públicas de propósito genérico. La primera licencia pública de software libre fue The EMACS public license en 1988, que fue el antecesor de la GNU general public license (GPL) lanzanda en 1989. Después vinieron la licencia GPL v2 en 1991, y la licencia GPL v3 en el 2007. La licencia GPL es la más popular de las licencias de software libre, y software de mucha importancia como el Linux kernel, WordPress, o MySQL, utilizan la licencia GPL.

Hoy en día existen muchas otras licencias públicas de propósito genérico, que siguen la Iniciativa del Software libre, u otras iniciativas que surgieron posteriormente, tales como la iniciativa del Open Source(enfocada en el desarrollo de software), o la iniciativa del Copyfree (Free as free beer, otro enfoque de la libertad).

Muchas empresas de software han optado por el modelo FOSS(Free and Open Source Software) . Si aún no lo creen, pensemos en que éxitosos proyectos, como el sistema operativo Android de Google(The Apache v2 license), o la red social Twitter (the MIT license), utilizan licencias de software libre sin copyleft.

El modelo FOSS llegó a ser autosustentable. En este nuevo modelo no se cobra por regalías, se cobran los servicios(como el Red hat enterprise model). Dado que el software libre no prohibe generar ganancias, otros promotores del FOSS sustentaron su modelo económico en base a la venta de versiones derivadas. Otros lograron hacer su modelo autosustentable a través de donaciones.

Entonces, ¿Es posible crear un modelo similar en la cultura?

INCONSISTENCIAS EN LA DEFINICION DE LA CULTURA LIBRE

La filosofía de la cultura libre viene del “Free as Free speech” (libre somo libertad de discurso). Mucha gente confunde a la cultura libre con Creative commons. Esta confusión es un grave error, pues la cultura es una filosofía acerca de compartir cultura en base a ciertas libertades, mientras Creative commons son herramientas legales con el fin de ayudar a gestionar los derechos patrimoniales de los creadores. De hecho, sólo 2 de las 6 licencias Creative commons, califican como licencias de cultura libre (CC by, CC by SA).

La cultura libre nace como una adaptación a la cultura, de las 4 libertades del Software libre.

Las libertades de la cultura libre son:

– Libertad para usar la obra, y disfrutar de sus beneficios

– Libertad para estudiar la obra, y aplicar el conocimiento adquirido

– Libertad para hacer y redistribuir copias, en forma total o parcial de la información o expresión.

– Libertad para hacer cambios y mejoras, y distribuir versiones derivadas.

El gran error cometido al hacer esta adaptación, es no haber tenido en cuenta que el software es un bien de capital por cual se producen otros trabajos, y la cultura es un bien de consumo.

Esta diferencia está bastante detallada en el Manifiesto telecomunista de Dmitry Kleiner, quien distingue de manera clara el mundo del software del mundo de la cultura. El mismo Richard Stallman ha sostenido en varias ocasiones que los trabajos artísticos no tienen que ser libres, pues no producen trabajos prácticos como es el caso del software, las fuentes de escritura, o los modelos de impresora 3D.

El elemento que sustenta las libertades del software libre es la transmisión del código fuente (source code). Al no haber código fuente en los obras artísticas, es necesario hacer una revisión de las libertades de la cultura libre.

Comparando las libertades de la cultura libre con las del software libre, podemos encontrar algunas inconsistencias:

– Libertad para usar la obra y disfrutar de sus beneficios. La parte ventajosa es para el usuario final, pués puedes usar un logo de otro en tu Website, o una canción de otro en tu video. La parte injusta para el creador, es que podrían usar su canción en un video de publicidad de Monsanto, y encima poner su nombre en ella (derecho de atribución del compositor).

– Libertad para estudiar la obra, y aplicar el conocimiento adquirido. En los trabajos artísticos no existe código fuente, a menos que se piense que una partitura, o los patches de un programa son equivalentes al código fuente. ¿Cuál sería el Código fuente? ¿Quizás el trabajo final, como una grabación? Como músico puedo confirmar que para poder estudiar a compositores como Stockhausen, o al mismo Bach, son necesarias las partituras de las obras. Por tanto, está libertad está mal planteada.

– Libertad para hacer y redistribuir copias, en forma total o parcial de la información o expresión. Es la única libertad bien concebida de la declaración de cultura libre, y sintonizada con la realidad de la distribución en Internet. Beneficia a usuarios y creadores. Quizás debió ser la única.

– Libertad para hacer cambios y mejoras, y distribuir versiones derivadas. Esta libertad también resulta ambigua en la práctica cultural. Ej: Beneficia al usuario que utiliza algunas fotos para transformarlas y usarlas en su video. Pero por el otro lado, puede perjudicar gravemente al creador. Supongamos que un músico compone una canción , pero una secta religiosa le hace un arreglo, le cambia la letra y la distribuye en TV y radio para conseguir adeptos. Eso sería injusto.

Como podemos ver, los problemas que presenta la cultura libre están en la libertad de uso, y en la libertad para crear y distribuir versiones derivadas. En el software (bien de capital) no suceden tales problema, pues el mismo software puede ser utilizado por usuarios sin fines comerciales, agencias de publicidad, o sectas religiosas, sin que eso comprometa la imágen del programador del software. En cambio los trabajos artísticos(bienes de consumo) son mucho más cercanos al artista, y la ausencia de un límite para ciertos usos puede comprometer gravemente su imágen.

En conclusión, quienes promovemos la cultura libre debemos repensarla y ajustarla. Las libertades de la cultura libre están mal concebidas por un error de adaptación. La iniciativa de la cultura libre debería sustentarse en las diferencias entre el mundo del software, y el mundo de la cultura, y no replicar desde la vereda de al frente, los errores de la Convención de Berna.

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